jueves, diciembre 09, 2010

JEFF BECK EN EL METROPOLITAN


Si bien no conocía demasiado la obra de Jeff Beck, tampoco me era un completo desconocido. Supe de el en un artículo de la revista Switch en donde mencionaban a los mejores guitarristas y en sucesivas ocasiones en la revista La Mosca lo mencionaban, así que poco a poco fui encontrado un par de canciones por aquí y por allá y viendo su biografía en Wikipedia me fui dando cuenta de lo que significaba para la historia de la música moderna, fui bajando canciones para conocerlo aun mas y me iba dando una idea de lo que tocaba y de sus logros en las seis cuerdas. Blues y rock clásico en sus primeros discos, rockabilly en tributo a Gene Vincent le siguió, después parece ser una fusión de jazz, música ambiental, experimentación sonora era lo que mas había en su cabeza, no me desagradaba pero no le encontraba my bien el hilo a las composiciones que realizaba. Así que cuando supe que vendría a tocar a México me dispuse a adquirir los boletos para asistir a su presentación y darme ver como es que tocar la guitarra lo puede llevar a ser inclasificable y a la vez fantástico para los melómanos que disfrutamos de dicho arte.

Ver a un tipo con una trayectoria de más de 40 años a sus espaldas se nota al momento de pulsar las cuerdas de la guitarra, y escuchar los sonidos que emanan de ella, el zapping, el rasgueo, los arpegios y las demás técnicas que domina de una manera única enmarcan lo que tiene en su repertorio y lo que me puede hacer imaginar y sentir. El blues que tocaba sonaba delicioso y en algunos casos hasta enérgico y fuerte, sobre todo por la gran bajista que tenia a su lado, en esa noche Beck llegaba como el guitarrista estelar, pero el talento que hay que tener para poder tocar a su lado debe ser bastante alto para seguirle el paso y eso es algo que se notó, el ensamble y el entendimiento musical que tienen se hizo ver a cada momento que Beck los instaba a ello, cambiaba los ritmos y seguían como si nada, (como músico frustrado eso es algo que siempre uno desea). Dejo que sus músicos se lucieran en sus respectivos instrumentos y a la vez todos se acoplaban para crear algo realmente fuera de serie.

De las canciones no recuerdo los nombres o igual y no me las sabia, pero no es necesario cuando se entiende una expresión artística tan expresiva como esta, bastaba con cerrar los ojos y dejarse llevar por los acordes, y efectos que una stratocaster puede escupir, esa guitarra que en las manos de alguien con talento se puede convertir en una gran compañera y amante, los alcances de dicho instrumento cada vez me son mas y mas expandibles. Esa noche no tocó una guitarra, le hizo el amor de una manera tal que nos conmovió a todos.

1 comentario:

Perdido y no encontrado dijo...

Tu muy bien... tus letras cuadran, pero las personas que saben seguramente yha saben de reseñas anteriores de los planfletos que lee(mo)s. dale esta en onda, solo deja de ser "ortodoxo"